relatos Isabel Montero Garrido

Mañana de primavera

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¿Y si esto hubiera ocurrido a las 10:00 pm cuando las sombras cubren ya la ciudad?

Pero no, son las 9:30 de la mañana. Ninguna nube en el cielo. Ningún aviso de tormenta. Nada. Nada que te haga presuponer que algo diferente ocurrirá hoy. Luce el Sol. El conserje de la finca te desea buena mañana. Te cruzas con las personas que han dejado a sus hijos en los colegios. Con algunos te saludas. Mucha gente, al igual que tú, se dirige al metro que está en el Intercambiador de transporte. Algunos esperan la fila de los autobuses. Otros marchan rápido para no perder el tren de Cercanías.

En la amplia avenida es primavera y brotes de hojas verdes asoman ya en las ramas de los árboles. Tintinean también algunas flores prematuras.

Al volver la esquina de la gran avenida para atravesar la acera que rodea la zona del Intercambiador un hombre se dirige a ti. Solícito. Buena presencia. Bien vestido. Educado. Mediana edad, casi joven. Dice que te conoce. Tú crees que va a pedirte dinero. Pero no, piensas. Buena presencia. Es normal que lo pienses, te dices. En la ciudad desde hace un tiempo del “Tiempo” hay muchas que personas lo hacen. Pero no. Va limpio. Bien vestido. Sus rasgos te llevan a imaginar que desconoce su destino. Es extranjero. Pero dice que te conoce. NO, le dices. No quieres ser descortés aun y todo. No parece de la ciudad. Necesitará una información. Algo sobre las calles. No te fías. Prejuzgo, te dices. Tú no eres así. Dice que te conoce. Insiste.

Dice que te ha visto. Sí, Muchos días, Muchos meses. Das dos pasos para irte. Él también. Eres bella, insiste. Te vas, otro paso. El avanza también. Insiste. Eres hermosa. No. Te quieres ir. Toma mi teléfono, insiste. Eres muy bella, insiste. Estoy locamente enamorado de ti, añade. Soy un hombre serio. Quiere hablar contigo. NO, le respondes. Sigues caminando. Te sigue. Te vuelves. Déjeme, dices. Pero estoy enamorado, y sigue tu figura con los ojos. Describe tu físico. Estás harta. Dibuja tu cuerpo con sus manos. Insiste. Sigues caminando. No, tengo prisa. NO, le dices. Notas sus ojos en tu espalda. Quedan dos o tres metros para entrar a la boca del Intercambiador. Hay mucha gente. Miras tu reloj de pulsera. Apenas han pasado cinco minutos desde que te paró.  Alcanzas la entrada. Entras. Miras de soslayo. Está ahí, detrás del cristal. Te lanza un beso al aire. Te sonríe. Tú aprietas los labios. No tienes miedo. Enfado. Rabia. A esta edad no te asustas. Tú no. ¿Y otras mujeres?

Sacas el móvil del bolso. Llamas. Das parte a la policía. Cuentas los hechos. Lo describes. Reforzarán la zona, te informan. Puede haber una red, te comentan. Algo sospechan, piensas. Te felicitan. Colaboración Ciudadana. Sí es un acoso, te repites. No, no puede denunciar, te dicen. No hay pruebas. Pero sí avisar de que algo raro ha visto. He vivido, piensas. Reforzarán la vigilancia de la zona. Buscan mujeres mayores, te dicen. Te preocupas. Te lo agradecen. Sí, de nuevo te lo agradecen. Colaboración Ciudadana, se llama, te repiten.

Das las gracias de nuevo. No quieres que ninguna mujer quede atrapada en una Red.

De vuelta a casa piensas si todavía estará ahí. No tienes miedo, aunque algún sensor de precaución se enciende en tus circuitos. Son las catorce horas de la tarde. El sol en lo más alto.

¿Y si esto hubiera ocurrido cuando las sombras cubren ya la ciudad?

Isabel Montero Garrido

PD: esto no es una Distopía.

 

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7 comentarios sobre “Mañana de primavera

  1. Texto trepidante, rápido, casi ahogado en su contar. Me ha parecido un relato muy bueno y lo que cuentas, muy serio.
    Si no es una distopía, es su antítesis: utopía ¿no?
    Muchas gracias, Isabel. Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

    1. Esa es la palabra justo que no encontraba, “ antítesis” . Es la antítesis de una distopía si. Desgraciadamente realidades. Me alegro que notes el ritmo acelerado. Muchas gracias por tu opinión. Siempre es bienvenida. Un abrazo grande y un buen finde también si nos dejan las tormentas. Besitos.

  2. Es. Puede ser una realidad. Pero sobre todo, me ha gustado el estilo, la forma de contarlo. No. No había visto tu entrada, Isabel, no me llegó… Pero nunca es tarde para leer tu creatividad que me parece excelente por lo que expresas, por el mensaje que nos ofreces. Me ha encantado leerte, como siempre. Mi abrazo fuerte.

    1. Si , es y puede ser una realidad. Por ello he usado esta forma de contar. Rápida, impactaste para el que le sucede. Estas cosas suceden en apenas cinco minutos y siempre dejan huella. La forma de contar es además el procurar ese impacto en el lector. Como todos los que estamos en este blog sabemos, el relato corto tiene esa base, y para mí esa misión. Un abrazo muy fuerte y siempre gracias por tus comentarios que son bienvenidos. Creo que tendrás que ingresar tu correo electrónico de nuevo en lo de seguir el blog, aunque como ves, sabiendo que a veces no te llega, poco me cuesta enviártelo.un beso grande.

  3. ¡Muy bueno, Isabel! Lo mantiene a uno alerta, pegado del relato, se siente la angustia e incertidumbre… 🙂 ¡Realidades que preocupan! Abrazooo… 😉

      1. Así es… ¡Realidades preocupantes!
        ¡Con todo gusto, Isabel! Un gran abrazo para ti también… 😉 🙂

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